Claustrofobia. Supera el miedo a sentirte encerrado

 AquĂ­ te quiero compartir algunos puntos importantes para superar este miedo.



Primero, comprende que en realidad no te quedarás sin aire por respirar

Entender que el problema real no es el lugar, sino la intolerancia a la incomodidad de estar sin movimiento, o sin la libertad de movimiento, o con la interpretación de que no podrás moverte o respirar. Es la sensación más que la realidad, de sentirte encerrado y sin libertad.


Lo que no toleras es esa sensaciĂłn, y por eso hay una alta relaciĂłn entre las personas con ansiedad y un perfil de baja tolerancia a la frustraciĂłn, pues no nos gusta sentirnos incĂłmodos, apretados y sin libertad. (De ahĂ­ que la ansiedad en realidad es un llamado a tu libertad).


Es como yo con el closet de la escuela, el problema no fue haber vivido esa experiencia, el problema fue mi desesperación de sentir que realmente no podía respirar, el problema fue luchar contra los demás para que se quitaran, el problema fue asustarme al ver que no se quitaban, el problema fue catastrofizar e imaginarme ahí muerta sin que nadie se diera cuenta.


La realidad es que no morĂ­ y tampoco me faltĂł el aire… al igual que no vas a morir ni te va a faltar el aire en esos momentos de claustrofobia.


Comprende que es tu cerebro activando tu sistema de defensa 

Lógicamente estar encerrado en un minúsculo lugar con muchas personas junto a ti no es del todo humano. No es algo a lo que estemos acostumbrados. En sí, vivir en hacinamiento es una importante causa de estrés en las familias que tienen poco espacio individual.


En mi caso, considero como una necesidad básica para mi espacio vital pero he aprendido a compartir ese espacio vital cuando es necesario.


De todas formas supongo que biolĂłgicamente hablando nuestro cerebro sĂ­ se activa ante estas situaciones como identificando un posible riesgo, nuestro cerebro no sabe que estamos en una situaciĂłn “controlada”, en un espacio con salidas, con personas yendo a su trabajo (como en el metro) o disfrutando de un concierto.


El cerebro solamente percibe que hay muchas personas o un espacio cerrado y sea lo que sea lo interpreta como peligroso. Y en cerebros con niveles de cortisol más altos como en quienes tienen altos niveles de ansiedad o estrĂ©s, pues lĂłgicamente que esos “posibles peligros” serán aĂşn más peligrosos.


por eso, es importante que comprendas que quizás tu cerebro se está percibiendo en peligro y que le puedas responder que no lo estás, que estás en una situación controlada, que eventualmente abrirán las puertas, que eventualmente las personas saldrán de ahí y mientras tanto, puedes tolerar la frustración de sentirte incómodo.


DespuĂ©s de responderte que no estás en peligro, siente el aire que sĂ­ entra por tu nariz 

Hay situaciones en las que aunque no te puedas mover o estés con muchas personas, si te enfocas en tu nariz puedes percibir el aire que sí entra por ahí. (Inclusive con gripa y la nariz tapada hay algo de aire entrando por ahí o por tu boca).


Si te enfocas en esos momentos en generar un micro espacio vital alrededor de tu nariz puedes darte cuenta de que sí estás respirando y de que no necesitas inmensas cantidades de aire para poder respirar, con que entre algo es suficiente.


Aprende a lidiar con la incomodidad

Creo que la parte fundamental es aprender a lidiar con la incomodidad de la falta de movimiento, del contacto fĂ­sico y del sentirte encerrado. Y para aprender a lidiar mi principal recomendaciĂłn es que te permitas sentirte asĂ­, que lo reconozcas y que te des permiso de sentir esas sensaciones de ansiedad en tu cuerpo.


Ya sabes que mi propuesta principal es que no luches contra lo que sientes pues eso sigue aumentando la señal en el cerebro de la lucha y la huída. De todo lo que se trata es que te convenzas a ti mismo de que no estás en peligro inclusive de sentir todas esas sensaciones.


Si te enfocas entonces en tu nariz y en sentir tu cuerpo permitiéndole expresar estas sensaciones, poco a poco puedes irte relajando a través de aflojar el estómago y permitir que tu cuerpo se vaya equilibrando a si mismo.


Reconoce que estás contigo 

Hay situaciones como estar en un aviĂłn, camiĂłn o metro donde te puedes sentir indefenso y necesitado de la ayuda de alguien más en caso de que “te pase algo”. Pero la realidad es que puedes contar contigo, que estás contigo, que tĂş puedes ayudarte a ti mismo.


No tienes por qué salir corriendo a pedir ayuda, tampoco tienes que estar en un lugar donde puedas moverte. Estás contigo y sintiéndote a ti mismo debe de ser suficiente.



Siente las ganas de huir 

Algo que es frecuente en la claustrofobia son las ganas de salir corriendo y de huir. Esto es por lo mismo de la señal de alerta que se enciende que nos lleva a atacar o huir pero como no hay nada en sí por atacar, nos viene la sensación de huir.


Mi recomendación es que te dejes sentir esa sensación y te digas a ti mismo que no hay nada de qué escapar, que estás contigo y que estás respirando.


Y ya luego… se vale, que cuando puedas… encuentres un lugar donde puedas correr como cuando te imaginas corriendo con desesperaciĂłn. Yo hacĂ­a esto mucho en mi recuperaciĂłn de los ataques de pánico donde tambiĂ©n sentĂ­a las ganas de salir corriendo. SalĂ­a corriendo de verdad. Estaba en mi casa… sentĂ­a ganas de salir corriendo y me salĂ­a corriendo de la casa hasta la calle hasta agotarme y llorar jeje.


La realidad es que traemos tensión interna que necesita ser liberada y si lloras después, no pasa nada es normal.


Pero regresando al tema de salir huyendo, creo que a veces se vale correr en prados amplios y abiertos como Mary Poppins por todo el lugar para contactar con esa sensaciĂłn de libertad y expansiĂłn de pecho, ya que es la que en los momentos de claustrofobia anhelamos.


Exponte gradualmente 

Creo que la parte más importante es irte exponiendo gradualmente (pierde el miedo) a estar en espacios cerrados. Para que mientras que te expones practiques el sentirte seguro y a salvo aunque no te muevas. Puedes empezar a hacerlo con visualización


Comprender, exponerte, autoafirmaciones y relajaciĂłn

Entonces, exponerte a situaciones donde te sientes así sabiendo cómo relajar tu cuerpo y tener tu mente en el presente, con la mente clara en que estás a salvo, en que la incomodidad es pasajera y de que estés donde estés estás contigo, sintiendo tu cuerpo y relajándolo.


Creo que es muy importante en todo este proceso, enfocarte en el presente, tener tu mente en lo que sí está pasando, y ponerle un freno con mucho amor a tu mente, cuando se va a imágenes o situaciones que no son reales, regresando a sentir tu cuerpo y reconocer lo que sí es real.


Para mi, el saber que yo puedo autoregularme es algo fundamental, pues sĂ­ hubo un momento en el Temazcal que me vino el pensamiento de “no puedo salir de aquĂ­” cuando cerraron la puertita… pero en lugar de pensar “oh no! ya lo pensĂ© y ya me sentĂ­ mal esto es un desastre”, simplemente reconocĂ­ el miedo, lo sentĂ­ en mi cuerpo y me di unos minutos para dejar que pasara mientras que contactaba con mi cuerpo.


Esta habilidad me la ha dado la práctica de permitirme las sensaciones y aprender a relajarlas por mi misma.


En conclusiĂłn

Puedes superar la claustrofobia comprendiendo cómo funciona y animándote a exponerte cada vez más hasta que puedas no nada más tolerar la frustración e incomodidad sino sentirte cómodo y a gusto en situaciones donde no lo estás, recuerda que podemos entrenar a nuestro cerebro para lo que queramos, solamente se necesita de constancia, esfuerzo y confianza.


La parte más importante: exposición


Desde mi punto de vista,


¿QuĂ© es lo que realmente te da miedo?


Lo que realmente te da miedo es quedarte encerrado, que no puedas salir, es el sentirte imposibilitado en tu libertad de movimiento, de respirar profundo…


Como si todo el dĂ­a anduviĂ©ramos corriendo libremente por los espacios con los brazos abiertos respirando profundo… jeje


Pero basta con que exista la posibilidad de no poder hacerlo, para sentirte encarcelado y privado de tu libertad.


¿CĂłmo salir de la claustrofobia?


Darte cuenta que eventualmente saldrás, enfocarte en eso, en que la sensación es pasajera


Decidir hacer lo que quieres como algo más importante que huir del miedo


Sentir el aire, aunque sea muy poquito, aunque sea en forma de vapor o con sensación a encerrado, que sí estás recibiendo


Confiar en que tu cuerpo es capaz de adaptarse a diferentes situaciones


La exposiciĂłn progresiva es fundamental


Primero empecé por meterme al closet con las puertas abiertas, luego cerré las puertas,


Recordé que muy de niña, me encantaba poner una sábana arriba de mi cama y hacerme una cueva para dormir ahí protegida, me gustaba también meterme abajo de la cama de mis papas y esconderme ahí un buen rato, me encantaba encontrar escondites y lugarcitos secretos. Esto lo recordé viendo a mi hijo esconderse y cerrarse la puerta felizmente en los lockers del vestidor, como si nada..


Vi que realmente no le tenía miedo, y fue ahí que recordé que a mi tampoco me daba miedo. Es hasta que te sientes vulnerable, sin control sobre la situación y que tu mente se va al peor escenario, que llega el miedo.


Entonces, por eso es tan importante recordar la confianza en ti, dejar de verte tan vulnerable frente a la situación, saber que cualquier situación puedes encontrar la forma de manejarlo y dejar de ver a los demás, el lugar o la situación fuera de tu alcance.

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